El mortero es el material que une los bloques y corrige las imperfecciones de la albañilería. Sin un mortero de calidad, el muro pierde resistencia, se fisura prematuramente y deja de cumplir su función estructural. Muchos constructores subestiman la importancia de este material, pero en obra el mortero bien hecho es la diferencia entre un muro que dura décadas y uno que empieza a fallar en meses.
La preparación del mortero parece sencilla: cemento, arena, agua. Pero las proporciones, la mezcla y el momento de uso son críticos para su desempeño. Un mortero demasiado seco no adhiere bien; uno demasiado húmedo fluye y no sostiene los bloques. La consistencia correcta es aquella que permite trabajar con la paleta sin que el mortero se deslice del bloque recién colocado.
Composición del mortero
El mortero de asentado se compone de cemento, arena y agua. La proporción más usada es cemento:cabeza de arena 1:1/2:4, donde la cabeza de arena es el agregado grueso menor de 5 milímetros. Esta mezcla proporciona resistencia adecuada para la mayoría de las aplicaciones en albañilería.
Sin embargo, esta proporción tiende a secarse rápidamente, especialmente en climas calurosos. Cuando el mortero pierde agua antes de fraguar, pierde resistencia y adherencia. Para evitarlo, se recomienda agregar medio volumen de cal hidratada por cada volumen de cemento. La cal mejora la trabajabilidad, retrasa el fraguado y permite trabajar con la mezcla durante más tiempo.
La cal también mejora la adherencia del mortero con el bloque. Una mezcla con cal es más pegajosa y se adhiere mejor a las superficies rugosas. Esto es especialmente importante en climas secos donde la evaporación del agua es acelerada.
Proporción correcta
La norma técnica indica que la resistencia del mortero debe ser compatible con la resistencia de las unidades de albañilería. Usar un mortero más resistente que el bloque no tiene sentido: el bloque fallará primero. Usar un mortero menos resistente debilita el conjunto.
La proporción 1:1/2:4 con adición de cal proporciona una resistencia característica de aproximadamente 175 kilogramos por centímetro cuadrado a los 28 días. Esta resistencia es adecuada para bloques de concreto que tienen resistencias entre 40 y 71 kilogramos por centímetro cuadrado.
Preparación en obra
La preparación del mortero debe hacerse en cantidades que se puedan usar antes de que endurezca. En climas calurosos, el mortero empieza a endurecer en 30 a 45 minutos después de preparado. Si se prepara más de lo que se puede colocar en ese tiempo, el mortero sobrante se endurece y debe desecharse.
El proceso de mezclado debe ser exhaustivo. Primero se mezclan los materiales secos hasta obtener un color uniforme. Después se agrega el agua gradualmente hasta alcanzar la consistencia deseada. Un mortero bien mezclado tiene color uniforme y textura cremosa que se adhiere a la paleta sin escurrir.
No debe agregarse agua extra para mejorar la trabajabilidad si el mortero ya está endureciendo. Esto diluye la mezcla y reduce su resistencia. Si el mortero se está secando demasiado rápido, es mejor humedecer los bloques antes de colocarlos, no agregar más agua al mortero.
El bruñido de juntas
En la albañilería armada caravista, las juntas horizontales deben bruñirse antes del fraguado del mortero. El bruñido consiste en pasar una herramienta sobre la junta para compactarla y darle un acabado liso. Este proceso emerge una película de cemento que impermeabiliza la junta.
Sin el bruñido, el mortero queda poroso y permeable. El agua de lluvia penetra las juntas y puede alcanzar el acero de refuerzo que está en el interior de los alvéolos. La corrosión del acero compromete la durabilidad de todo el sistema.
El bruñido debe hacerse cuando el mortero está en estado plástico, es decir, cuando se hunde ligeramente al presionar con el dedo pero no se adhiere a la herramienta. Si se bruñe muy temprano, el mortero se deshace. Si se bruñe muy tarde, no se compacta correctamente.
Espesor de juntas
La norma técnica establece que el espesor de las juntas horizontales no debe ser mayor a 1,5 centímetros. Juntas más gruesas consumen más mortero y reducen la resistencia del muro. Además, las juntas gruesas son más susceptibles a la retracción por secado, lo cual genera fisuras.
Las juntas verticales deben llenarse completamente con mortero. Una junta vertical vacía crea un plano de debilidad en el muro. Cuando el muro se carga lateralmente, la grieta sepropaga por la junta vacía porque no hay adherencia entre los bloques.
Fuente:
Información técnica del Cuaderno de Albañilería Armada (ASOCEM) y NTE E.070 del Reglamento Nacional de Edificaciones.
Tips de maestro de obra
- Nunca agregues agua al mortero que ya está endureciendo para volver a trabajarlo. Esto reduce su resistencia y compromete la adherencia con los bloques.
- Prepara el mortero en cantidades que puedas usar en 30 a 45 minutos. En climas calurosos, reduce la cantidad y prepara más seguido.
- Si trabajas en clima caluroso, humedece los bloques antes de colocarlos. Esto evita que el bloque absorba el agua del mortero antes de que fragüe.
- La cal no es opcional en climas secos. Agrega medio volumen por cada volumen de cemento para mejorar la trabajabilidad y adherencia.
- Bruñir las juntas no es opcional en albañilería caravista. Sin bruñido, el agua penetra y corroe el acero de refuerzo.
- Verifica que las juntas verticales estén completamente llenas antes de colocar la siguiente hilada. Una junta vacía es una grieta potencial.
La solución no te la doy. La construimos entre los dos.
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